CONCEPTO:
El dátil es el fruto
de la palmera el cual se presenta en forma de racimos. Se considera edulcorante
puesto que contiene un 70% de azúcar. Hay más de 100 variedades. Cubierto por
una película amarilla, carne blanquecina comestible y con un hueso muy duro. Se
recoge verde, un poco antes de madurar y se expone al sol para que tome un
color rojizo y su sabor se vuelve de áspero y astringente a dulce y muy
azucarado.
PROCEDENCIA:
La palmera datilera
es un árbol originario de Oriente Medio, crece en los países cálidos, con un
bajo grado de humedad pero con agua suficiente para que moje sus raíces. El dátil se cosecha de octubre a enero. Tiene
mucha importancia en los pueblos mediterráneos hasta el punto de que se le
conocía como “el árbol de la vida”.
CONSERVACION:
Para evitar que se
sequen más debemos conservarlos en lugares frescos y secos. De este modo
podremos almacenarlos entre 6 y 12 meses, según la variedad. Otra manera de
conservarlos gracias a su riqueza en azucares, es congelándolos o
manteniéndolos en refrigeración. Los dátiles que podemos encontrar en el
mercado son dátiles-pasas o confitados. Para evitar que se desequen en exceso,
se guardaran ya desecados en frascos de cristal bien cerrados y en lugares
frescos, secos y protegidos de la luz. No debemos conservarlos en bolsas de
plástico porque acabarían enmoheciéndose.
PRENSENTACION EN EL
MERCADO:
A la hora de adquirir
este tipo de fruta desecada en el mercado, hay que prestar atención a su
aspecto y color los cuales deben ser uniformes y no tiene que presentar
demasiadas arrugas. En algunos países se venden a peso como muchos
otros frutos secos y también en cajas para los restaurantes por ejemplo. También podemos encontrarlos en cajas especiales como frutos de calidad
que se usan para regalo del mismo modo que puede regalarse los bombones de
chocolate, o en mezcla con frutas secas o nueces. En este caso es muy habitual
que se encuentren despepitados.
APLICACIONES CULINARIAS:
Se puede consumir como fresco, seco, cocinado o preparado en
mermeladas y pasteles. Fermentándolos con la adición de agua se puede fabricar
una especie de vino muy agradable, y destilándolo podemos fabricar aguardiente
al que se le añadirán aromas. Para rehidratarlos se pondrán a remojo en agua
varias horas.
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